miércoles, noviembre 25, 2009

Una dieta "faraónica" podría afectar al corazón

Por Agencia EFE

El Cairo, 24 nov (EFE).- Los arqueólogos egipcios se han embarcado en un nuevo proyecto, estudiar los hábitos alimenticios de los faraones para determinar si su dieta está relacionada con las enfermedades cardiacas que algunos de ellos padecieron hace más de 3.000 años.

"Queremos saber cuáles son los tipos de carne, aves, pescado y postre que comían los faraones", dijo a Efe Abdel Halim Nuredín, jefe de un equipo de arqueólogos egipcios que participó en un análisis reciente de veinte momias antiguas.

La idea de estudiar la dieta de los egipcios antiguos nació después de que varios arqueólogos y médicos, en colaboración con la American Heart Association, probaran que las enfermedades cardiacas, sobre todo de la arteria coronaria, no son exclusivas del estilo de vida moderno sin que datan de la época de los faraones.

Nuredín cree que las enfermedades cardíacas están relacionadas específicamente con la civilización del antiguo Egipto, ya que los faraones utilizaban mucha sal para preservar la comida, lo que causa hipertensión.

Además, comían carne y aves con mucha grasa, lo que aumentaba el colesterol en la sangre y afectaba a la salud del corazón.

Eso es aparte de los dátiles, que les gustaban mucho a los faraones, y que son otro alimento lleno de azúcar.

"Para confirmar esta relación hacen falta más momias y más análisis", agregó Nuredín.

En el último análisis en el que participó Nuredín, los expertos, que incluyeron a especialistas en momificación y en restauración de antigüedades, eligieron a veinte momias de los almacenes del Museo Egipcio, de distintas dinastías de antes de Cristo, para estudiar la salud de los faraones.

Con el uso de la última tecnología descubrieron que "los egipcios antiguos, sobre todo los que eran de una clase social alta, sufrían de problemas en la arteria coronaria", según dijo Nuredín.

Durante los estudios, "la sorpresa fue que en cinco momias de las veinte el corazón todavía estaba en el cuerpo", destacó el experto en arqueología, al mofarse de las viejas leyendas.

Porque la historia antigua cuenta que el corazón del faraón muerto sale de su cuerpo el día del juicio y se coloca encima de una balanza que decide si el fallecido era buena o mala persona.

En otras momias, hallaron algunas arterias que mostraron que sus dueños padecían calcificación de los vasos sanguíneos en el corazón.

Una de éstas es de la niñera de la Reina Ahmes Nefertari, del reinado de Ramsés II (1539-1075 a.C.), identificada como Ray y que vivió entre treinta y cuarenta años.

Los exámenes han sido realizados a momias que datan de los siglos VII, VIII, XI, XII y XIV a.C. y que no eran miembros de la familia real, aunque sí ocupaban cargos importantes, sacerdotes y funcionarios en la corte.

"Hemos encontrado que en estos tiempos la esperanza de vida del egipcio era de cuarenta años", precisó Nuredín, quien recordó que, por ejemplo, los faraones no fumaban.

El debate sobre las enfermedades cardiacas y si son el fruto de ciertas costumbres como el fumar y no hacer deporte, o de origen genético, comenzó entre los arqueólogos hace dos años, cuando intentaban identificar a la momia de la Reina Hatshepsut, que gobernó Egipto entre 1502 y 1482 a.C.

El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawas, explicó en un comunicado que los estudios científicos realizados hace dos años en varias momias reales para identificar a la de Hatshepsut han demostrado que las enfermedades cardíacas eran comunes entre los egipcios.

Por ejemplo, el marido de esta dama, el Rey Tutmosis II (1504-1516 a.C), murió a consecuencia de problemas en el corazón.

viernes, noviembre 20, 2009

Los antiguos egipcios sufrían aterosclerosis

Fuente: El mundo
Autor: NURIA BAENA

Aunque nos cueste imaginar a los faraones y a su corte hablando de riesgos y dolencias cardiovasculares lo cierto es que la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias cuyos factores de riesgo suelen asociarse a la vida moderna) parece haber sido un mal común en el antiguo Egipto. Así lo ha revelado un estudio, publicado en la revista 'The Journal of the American Association' (JAMA), realizado con momias egipcias que confirma que personas que vivieron hace 3.500 años ya mostraban en sus organismos los signos propiciatorios del ictus y el infarto coronario.

En el Museo Nacional de Antigüedades Egipcias de El Cairo se puede leer una placa que presenta a la momia de Faraón Merenptha en la que se explica que cuando murió, a una edad que rondaba los 60 años, sufría ateroesclerosis, artritis y caries. Intrigados por la idea de que esta primera dolencia pudiera haber constituido un trastorno común entre los antiguos egipcios, cardiólogos estadounidenses y del país africano decidieron unir sus fuerzas con las de expertos en preservación y egiptología para aclarar esta duda.

Para ello, seleccionaron 20 momias del museo, pertenecientes a personas que habían vivido en el Antiguo Egipto entre el año 1981 a.C. y el 334 d.C. Los cuerpos, que fueron seleccionados en función de su buen estado de conservación, fueron sometidos a una tomografía computarizada y, después, las imágenes fueron interpretadas por cinco expertos.

Al escanearse el cuerpo de las momias, se prestó una especial atención a su sistema cardiovascular. Los científicos encontraron que nueve de los 16 cadáveres que conservaban tras el proceso de momificación arterias identificables o los corazones presentaban una calcificación claramente observable, tanto en las paredes de sus vasos como en el recorrido que habrían realizado los mismos. Las imágenes desvelaron que algunas de las momias presentaban calcificación hasta en seis arterias distintas.

Por otra parte, tras un análisis del esqueleto, egiptólogos y conservadores fueron capaces de determinar tanto la edad de la muerte de todas las momias como los nombres y profesiones de la mayoría.

Entre las ocho momias que habían fallecido después de cumplir 45 años, siete presentaban calcificación y, por tanto, ateroesclerosis, mientras que sólo dos de las ocho personas que habían fallecido a edades más tempranas tenían esta dolencia. Las calcificaciones vasculares se observaron tanto en cuerpos femeninos como masculinos.

Todas aquellas momias cuyas identidades pudieron ser determinadas tenían un estatus socioeconómico alto y prestaban sus servicios dentro de la corte del faraón o eran sacerdotes o sacerdotisas. La momia más antigua afectada por ateroesclerosis fue la de Lady Ray, una mujer que vivió hasta los 30 ó 40 años cerca del 1.530 antes de Cristo y que había sido la niñera de la Reina Ahmose Nefertiti.

Una dolencia común entre los antiguos egipcios de estatus alto

Tal y como relata uno de los codirectores del estudio, el profesor de cardiología de la Universidad California (Irvine, EEUU) Gregory Thomas, aunque la aterosclerosis es una dolencia omnipresente entre los humanos de hoy en día este trabajo ha descubierto que era algo común en los antiguos egipcios de un alto nivel socioeconómico que vivieron hasta tres milenios antes a pesar de las diferencias entre los estilos de vida antiguos y actuales. "Este hallazgo sugiere que quizás deberíamos mirar más allá de los factores de riesgo actuales para entender completamente la enfermedad", explica Thomas.

"Nuestro descubrimiento de que la aterosclerosis no era infrecuente entre los antiguos egipcios de mediana y avanzada edad con un alto nivel social desafía la idea de que se trata de una enfermedad de los seres humanos modernos. Respecto a los factores de riesgo sabemos que, aunque los antiguos egipcios no fumaban tabaco ni comían comida procesada ni parecían llevar una vida sedentaria, el consumo de carne sí parece haber sido habitual entre quienes gozaban de un alto estatus social. No obstante, se desconoce la prevalencia de la diabetes o la hipertensión en esta época", detallan los autores.

"Aunque la presencia de calcificación no demuestra que la aterosclerosis fuera una causa habitual de enfermedad clínicamente manifiesta o de muerte, proporciona la evidencia de que los humanos de los tiempos antiguos tenían la predisposición genética y ambiental para favorecer el desarrollo de aterosclerosis", concluyen los investigadores.

viernes, noviembre 13, 2009

Sigue la polémica en torno al busto de Nefertiti

Fuente: hoyesarte.com

El mes que viene, el Estado alemán enviará un emisario a El Cairo para discutir las denuncias que está interponiendo el Gobierno egipcio referentes a que el conocido busto de la reina Nefertiti –de una antigüedad de aproximadamente 3.400 años– fuera sacado en su día del país de forma ilegal por un equipo de arqueólogos alemanes, según acusaciones de Zahi Hawass, el famoso jefe del Departamento de Antigüedades de Egipto.

Hawass asegura que el famoso busto, actualmente expuesto en el renovado Neues Museum de Berlín, fue sacado de Egipto y trasladado a Alemania oculto en un transporte, bajo una disimulada capa de arcilla.

¿Falsa o verdadera?

En las conversaciones previstas, el funcionario alemán presentará pruebas que demostrarían que el famoso busto fue adquirido legalmente, en contra de las teorías de Hawass, quien ha asegurado que su equipo técnico también presentará las pruebas definitivas de que la estatua fue robada después de su descubrimiento en la excavación realizada por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt.

Pero incluso en el caso de que las conversaciones llegaran a buen término y los interlocutores fueran capaces de resolver las diferencias existentes sobre la legalidad de la procedencia de la obra, el actual propietario –el Neues Museum, o el propio Estado alemán– todavía tendría que lidiar con otra cuestión realmente espinosa y no muy aireada, como es demostrar la autenticidad real de la obra, ya que recientemente algunos expertos han sugerido rotundamente que el busto de la reina egipcia es en realidad una moderna falsificación, realizada anónimamente alrededor del año 1912.

La Belleza de Atón

Nefertiti (c. 1370 a.C.-c. 1330 a.C.) fue una reina de la dinastía XVIII de Egipto, Gran Esposa Real de Ajenatón (Akenatón). Su nombre egipcio, nfr.u itn, nfrt.y.ty, se traduce como "Belleza de Atón, la bella ha llegado". Su belleza fue legendaria, pero tras su imagen sublime, parece que fue fundamental su papel político y religioso en el desarrollo de la experiencia amarniana.

El famoso busto de la reina Nefertiti se exhibió por primera vez en el Neues Museum tras ser trasladado del valle de Amarna a Berlín por arqueólogos alemanes en 1912. En el Neues Museum también se pueden observar las manos de una estatua conjunta de Nefertiti y su marido, el faraón Akenaton, del año 1.300 a.C.

Comienza la restauración de la tumba de Tutankamón

Fuente: EL Mundo

El Consejo Superior de Antigüedades egipcio (CSA) y el Getty Conservation Institute, con sede en Los Ángeles (EEUU), han comenzado los trabajos de restauración y conservación de la tumba del mítico faraón egipcio Tutankamón

El proyecto "incluirá un análisis científico de los problemas que afectan a las pinturas murales" de la tumba, situada en el valle de los Reyes, en la ciudad meridional de Luxor, según el director del instituto Getty, Tim Whalen.

"El objetivo final de nuestro trabajo con nuestros colegas egipcios es desarrollar un plan de conservación y mantenimiento a largo plazo para esta tumba que sirva como modelo para preservar sitios arqueológicos similares", subrayó Whalen en relación con el proyecto, que tendrá una duración de cinco años.

Por su parte, el secretario general del CSA, Zahi Hawas, mostró su alivio por el comienzo de los trabajos de restauración, ya que, según confesó, se habían detectado varias manchas en las paredes que habían sido motivo de preocupación.

La tumba más visitada
La tumba de Tutankamón, cuyos secretos están expuestos en el museo arqueológico de El Cairo, es hasta la fecha la única de las 26 tumbas halladas en el valle de los Reyes que se encontraba prácticamente intacta en el momento de su descubrimiento. Fue hallada el 4 de noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, que trabajó en ella durante dos décadas.

La primera fase del proyecto del CSA y del instituto Getty, que durará dos años, incluye el registro de las condiciones de la tumba y sus muros, el análisis y el diagnóstico de las causas de su deterioro y el diseño de las intervenciones necesarias. Las dos siguientes fases, que llevarán otros tres años, consistirán en la aplicación del plan de conservación que se decida aplicar sobre la tumba y sus muros.

Asimismo, se desarrollará un programa para el control de las condiciones de mantenimiento de la tumba y para las visitas del monumento. EL CSA explica que el lugar donde descansaron los restos del faraón niño, que gobernó entre los años 1361 y 1352 a.C, es uno de los monumentos más visitados del Valle de los Reyes, situado en la orilla este del Nilo. Precisamente, su fama ha sido su maldición, ya que el elevado número de visitantes ha contribuido al deterioro al que ahora se intenta poner solución.

Expertos reconstruyen la belleza legendaria de Nefertiti

Fuente: los tiempos.com

Tras meses de estudios, dos expertos italianos reconstruyeron el que consideran que es el verdadero rostro que representa la belleza legendaria de la reina egipcia Nefertiti, según se publica en la revista mensual "Focus Storia", que salió hoy a la venta.

La Reina del Nilo (1370-1330 a.C.), cuya belleza se asocia al busto que se encuentra en el Neues Museum de Berlín, la única imagen que ha llegado a nuestros días, tiene un nuevo rostro.

El etnólogo italiano y profesor de la Universidad de Trieste (norte de Italia) Franco Crevatin, y el histórico de cosmética y maquillador profesional Stefano Anselmo recrearon la que aseguran es la verdadera cara de la reina de la dinastía XVIII de Egipto.

Los expertos realizaron la reconstrucción basándose en la tomografía axial computarizada (TAC) que se le realizó recientemente al busto conservado en el museo berlinés y publicada en la revista "Radiology".

Los resultados de la TAC revelaron por sorpresa que el busto de Nefertiti escondía dos rostros: una cara grabada en piedra caliza debajo del estuco del busto, que no coincidía perfectamente con el que se ha admirado tras su hallazgo en 1912 en unas excavaciones dirigidas por un equipo alemán.

Las pequeñas pero importantes diferencias en los rasgos de la que fue esposa de Akenatón han servido a los estudiosos para reconstruir su imagen, entre ellas una nariz con una pequeña imperfección, unos pómulos menos prominentes, unos párpados menos excavados y arrugas de expresión a los lados de la boca.

A la nueva Nefertiti también se le dio un nuevo maquillaje, que en el busto no se puede apreciar por el paso de los siglos.

"Sustituí las tonalidades de grises que aparecían en la tomografía con colores basados en el ámbar, y para el resto del maquillaje me basé en el que se aplicaba en la época de Akenatón y que ha llegado hasta nosotros gracias a otras obras que representaban a personajes de la época cercanos al faraón", explicó Anselmo en la publicación.

El resultado final es una Nefertiti con un rostro más suave y redondeado, y una mirada más dulce, alejada de la imagen de severidad y misterio que durante años se han apreciado en el busto que se atribuye al escultor Tutmose.



Imagén Reconstruida de Nefertiti

EFE

jueves, octubre 29, 2009

Entrevista a Myriam Seco:

"Aún nos falta mucho para aprender de los antiguos egipcios"
Fuente: La Vanguardia, Sílvia Colomé

Myriam Seco en el Museu Egipci de Barcelona, donde impartió la semana pasada una conferencia sobre sus hallazgos
Myriam Seco en el Museu Egipci de Barcelona, donde impartió la semana pasada una conferencia sobre sus hallazgos

-No me puedo resistir más. ¿Qué ha descubierto?
-Dimos con el almacén que habían utilizado investigadores anteriores, de campañas hechas en 1906 y en los años 30. Allí metieron todas las piezas que para ellos no tenían mucha importancia, las que no enviaron a los almacenes de Luxor.

-Y resulta que son importantes…
-Son más de 2.000 bloques con relieves, inscripciones, pinturas, fragmentos de estatuas… Toda una locura para una primera campaña. Al quinto día de estar allí empezamos a sacar bloques de piedra caliza, muchos miden casi un metro por 50 centímetros.

-¡Menuda suerte!
-Y todo por estudiar, no hay nada publicado. Pero esto no es todo.

-Cuénteme…
-Hemos encontrado 2.000 fragmentos más limpiando la superficie del templo, ha salido mucho material. El suelo estaba lleno de piezas decoradas.

-Lo que da de si una limpieza a fondo…
-El templo estaba abandonado desde los años 30 ¡Imagínate la cantidad de basura y escombros acumulados! Dedicamos la primera semana a limpiar. En el extremo oeste vi un muro de piedra de época posterior. Mi idea era quitarlo para tener la superficie del templo original. Y resultó ser el almacén.

-Menudo rompecabezas que tienen ahora entre las manos…
-Sí, mi idea es hacer una recomposición de alguna de las paredes que tengan escenas importantes. Se puede hacer algo muy bonito.

-¿Qué destaca del hallazgo?
-El estado de la pintura, que es perfecto, como si la hubieran pintado ayer. Además, estéticamente es muy bella. También hemos encontrado relieves de escenas de guerra, de carros… Lo que es muy novedoso, porque hay muy pocos fragmentos de este tipo que se refieran a Tutmosis III.

-¿Qué es lo que nunca se ha sabido de Tutmosis III?
-De todos los faraones siempre hay muchas cosas por saber. Por ejemplo, el templo se levantó en un lugar donde había una tumba del imperio medio. ¿Por qué? Los egipcios no hacían nada al azar. Espero aportar mucha información sobre él con esta excavación.

-Una curiosidad: ¿Realmente hubo "mal rollo" entre Tutmosis III y Hatshespsut?
-No se sabe exactamente. Lo que sí hubo unos siete años de incertidumbre, porque Tutmosis era pequeño cuando murió su padre y cogió el reinado la madrasta, Hatshepsut. Ahora hay otra hipótesis que se inclina más por la idea de que la guerra entre ellos fue un mito. Piensa que al lado del templo de Hatshepsut hay uno de Tutmosis III, no sería lógico si su relación hubiese sido tormentosa.

-¿Ya ha podido descubrir algo nuevo?
-Hemos empezado a hacer la base de datos. Lo más importante ahora es meter toda la información para luego poder trabajarla. Los epigrafistas del equipo están copiando las inscripciones y estudiándolas. Sobre todo me interesa que el yacimiento se recupere y se ponga en valor. Quiero que el turista que vaya a Luxor haga una parada en el templo de Tutmosis III.

-¿Como ocurre con el templo de Hatshepsut?
-Exactamente. Todos los grandes faraones tuvieron su templo.

-¿Y el de Tutmosis III era digno de su grandeza?
-El mayor de Tebas es el de Amenofis III. El de Tutmosis III era de un tamaño medio.

-Era modesto…
-Está dentro de las características estándar. Lo que ocurre…

-¿Qué?
-… es que está a medio camino entre dos tradiciones. El templo funerario de Hatshepsut está en la montaña, al lado de la tumba, y está construido en terrazas. Más tarde se cambió esta filosofía y se levantaron en el valle con una estructura de tres pilonos, tres patios, peristilo, sala hipóstila y santuario. Tutmosis III fue de los primeros en construirlo en el valle pero con pilono, recinto amurallado y templo en terrazas. Es muy interesante, coge características de ambas tradiciones.

-¿Cuándo podremos ver el templo?
-En 10 o 12 años se podrá ver mucha cosa, puede cambiar mucho estéticamente. Ahora se ven ruinas. Tendremos que ir bajando y vaciando las terrazas del templo, que ahora están cubiertas. La fachada ahora está invisible…

-¡Qué emoción!
-¡Claro! (Ríe). Por el patio del templo ahora pasa una carretera. Nunca se ha excavado y se pueden encontrar muchas cosas.

-¿La recuperación del patio es el objetivo de la segunda campaña que empieza este viernes?
-Todavía no. El Servicio de Antigüedades está haciendo los trámites para trasladar la carretera. El año pasado excavamos la rampa principal. Este año la consolidaremos y excavaremos a ambos lados de la rampa. Y así nos irá apareciendo la fachada alta del templo.

-¿Qué sueña por descubrir?
-Mi sueño… Descubrir algo que dé mucha información.

-¿Más que tesoros como el de Tutankhamon?
-Encontrar una tumba es una gozada.

-¿Aún quedan?
-Sí, puede quedar por ahí alguna… pero lo más importante es encontrar algo que te aporte conocimientos de esa época. Eso es lo que más me apasiona.

-¿Qué es lo que nunca sabremos de Egipto?
-Eran muy avanzados. Todavía podemos aprender de su tecnología. Hay muchas cosas que no sabemos.

-¿Por ejemplo?
-Las técnicas que usaban para mover piedras o para desplazar objetos pesados. Quizás encuentre un escrito o una estela que explique algo… Te puede aparecer cualquier cosa que te dé mucha información. Aún nos falta mucho para aprender de los antiguos egipcios.




martes, octubre 27, 2009

El templo funerario de Tutmosis III en Luxor desvela sus secretos

Fuente: El Periódico

Recién llegada de Egipto, donde vive desde hace 11 años, en un
vuelo que aterrizó con más de tres horas de retraso en El Prat, la
arqueóloga y doctora en Historia Myriam Seco (Sevilla, 1967) entraba
ayer tarde en el Museu Egipci de Barcelona dispuesta a presentar en una
conferencia los resultados de los trabajos arqueológicos que el
equipo que dirige ha realizado en Luxor, en la antigua Tebas, en el
templo funerario de Tutmosis III, faraón de la XVIII dinastía que
reinó en el siglo V a.C.

«Hemos encontrado unos 4.000 fragmentos de piedra arenisca y piedra
caliza con relieves e inscripciones en muy buen estado de
conservación y que permiten ver la exquisitez del trabajo de los
artesanos. Los colores son variados y muy vivos, como si los hubieran
pintado ayer mismo. Los hallazgos representan ofrendas religiosas y
escenas militares, rituales y políticas que ayudarán a conocer
mejor la historia de la época», relataba ayer, antes del acto,
esta mujer de largo y trabajado currículo antes de concretar la
importancia de la misión. «Nunca se había encontrado tanto
material en una primera campaña. Además, es casi insólito que
hasta ahora no se hubiera empezado a poner en valor un templo de un
faraón tan importante; el de Tutmosis III era un templo olvidado».
Poner en valor, explica, «significa acabar de excavar la zona,
extraer de los hallazgos toda la información posible, restaurarlos y
hacer que el lugar sea visitable por los miles de turistas que recorren
el país». Ese es el objetivo.

Este templo nunca se excavó del todo. Hubo tres campañas muy
cortas y poco fructíferas, en 1886, 1906, y en los años 30, hace
más de 70 años. Desde entonces estaba abandonado y cubierto de
escombros.

CIEN OBREROS / El proyecto es fruto de la colaboración entre la
embajada española, el Servicio de Antigüedades egipcio, la
Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla y cuenta
con el patrocinio de la petrolera Cepsa. El 1 de noviembre empezará
la segunda campaña, que durará un mes y medio, y aún hay
prevista una tercera, el año próximo, aunque en realidad
«harían falta campañas más largas, de tres meses, y durante
10 o 12 años» para terminar todo el trabajo, opina Seco.

Dirige un equipo multidisciplinar de arqueólogos, topógrafos,
dibujantes, restauradores. .. entre los que hay ocho españoles
además de un alemán, un japonés y dos libaneses. Junto a cien
obreros egipcios, trabajan seis días a la semana, de 7 a 14 horas en
la excavación. Por la tarde siguen con el trabajo de documentación
y de base de datos.

EL PILONO / El recinto, en cuyo interior hay además una tumba aún
no excavada y que pertenece a una epoca anterior, queda dividido en un
extremo por la carretera que va al valle de los Reyes. Al otro lado de
ella se ha hallado el pilono, que es como la fachada principal del
templo, y sobre el que actualmente hay casas y factorías donde los
egipcios fabrican las reproducciones de alabastro que venden a los
turistas y que provocan calor y humedades que pueden perjudicar a los
restos antiguos. El Servicio de Antigüedades egipcias ya ha ordenado
que sean derruidas.

Esta edificación de Tutmosis III es el único templo funerario de
los que están en el valle de los Reyes que está construido en
distintas terrazas o niveles, al igual que el de Deir El Bahari, elevado
por su tía y madrastra, la reina Hatshepsut. Y se trata también de
uno de los primeros casos en la época en que templo y tumba no
están juntos. La tumba de Tutmosis III puede verse en el valle.


ZAHI HAWAS / Para Myriam Seco, Zahi Hawas, el director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, sin cuyo permiso no hay piedra que se mueva en su país y que mantiene una cruzada para recuperar el patrimonio que está desperdigado por museos y colecciones de todo el mundo, es «una persona muy comprometida con el pasado egipcio. Con su fuerte personalidad y sus decisiones ha dado una inyección de energía hasta ahora insólita a la institución que coordina». Seco, que valora su interés en «conservar, poner en valor y recuperar el patrimonio», es partidaria de que «aquellas piezas que hayan salido ilegalmente de Egipto deben ser devueltas», aunque admite que en muchos casos es muy difícil determinar esa legalidad.

lunes, octubre 26, 2009

Proyecto Sen-En-Mut

miércoles, octubre 21, 2009

Las fracturas en el suelo amenazan las tumbas del Valle de los Reyes

Fuente: ABC

Los emplazamientos elegidos por los antiguos egipcios para ubicar sus
tumbas constituyen un serio problema para la conservación de esos
tesoros arqueológicos. Zonas como el Valle de los Reyes, en Lúxor,
se caracterizan por una roca fácil de excavar pero que, del mismo
modo, sufre las consecuencias de las fracturas del terreno. El problema
se agrava cuando el agua de la lluvia se infiltra por esas grietas hasta
alcanzar los enterramientos, dañándolos sin remedio.

Trabajando con un profesor de Geología e Ingeniería
Geomediambiental, Katarin A. Parizek, especialista en fotografía
digital de la Universidad de Penn State, advirtió primeramente que
varias de las entradas a tumbas en el Valle de los Reyes estaban
alineadas precisamente en zonas de fractura. Por eso decidió realizar
un estudio de 33 de las 63 tumbas conocidas en esta zona
arqueológica.

Los resultados se presentaron este fin de semana en la reunión anual
de la Sociedad Geológica de América. De las 63 tumbas del valle,
nada menos que 30 han sido identificadas por Parizek como asentadas en
zonas de fratura del suelo, mientras dos se encuentran en diagonal
respecto a la fractura y solamente una se encuentra fuera de esta
estructura geológica.

La importancia de estas alteraciones geológicas no es sólo que
facilitasen excavar las tumbas, sino que además constituyen una
entrada natural de agua, que a veces causa daños en los
enterramientos. "Hemos comprobado evidencias de siete eventos de
inundación en cuatro tumbas distintas", afirmó. Cuando esto se
produce, el agua destruye las paredes y las valiosas pinturas que las
adornan, al igual que erosionan el suelo (como la muestra reproducida en
la imagen).

Vías para desviar el agua

La información geológica recogida en este estudio permitirá a
los conservadores identificar qué tumbas están más expuestas a
inundaciones por esta causa y buscar vías para desviar el agua. Pero
además, los arqueólogos ya están utilizando información
geológica para explorar nuevas tumbas y otros yacimientos
arqueológicos en el Valle de los Reyes.

Asi, en febrero de 2006, el arqueólogo alemán Otto Shacden
descubrió una tumba, denominada KV63, localizada en las juntas
principales inmediatamente adyacentes a una zona de concentración de
fracturas que los geólogos describieron en 2002. Ese descubrimiento
aporta validez a la hipótesis de Parizek de que las tumbas se
excavaron prferentemente en zonas con fracturas.

Descubren un lago sagrado bajo un templo en Egipto

Fuente: http://www.semana.com.ve/article.php?id=8359

Arqueólogos han descubierto el emplazamiento de un lago sagrado de la era faraónica en un templo dedicado a la diosa egipcia Mut, en las ruinas de la antigua Tanis, según ha anunciado el Ministerio de Cultura de Egipto.
El lago, encontrado a doce metros de profundidad en el yacimiento arqueológico de San Al-Hagar en la zona oriental del delta del Nilño, tenía 15 metros de largo y 12 de ancho, y está delimitado por grandes bloques de piedera. Su estado de conservación es bueno.

Se trata del segundo lago sagrado encontrado en Tanis, que se convirtió en capital del norte del Antiguo Egipto, durante la 21 dianstia faraónica, hace unos 3.000 años. El primer lago fue encontrado en este yacimiento en 1928.

La diosa Mut, a veces representada como un buitre, era esposa de Amun, dios del viento y del aliento vital. Además era madre de la diosa lunar Khonsu.

Estos lagos sagrados tenían un doble propósito. Por una parte, permitían disponer de una reserva de agua para las ofrendas y los rituales de purificación, ya que en ellos se bañaban los sacerdotes antes de acceder al templo y llevar a cabo sus tareas. Pero además encerraban un simbolismo en la celebración de diferentes aspectos de los ritos en los que se basaba la religión egipcia. El más grande conocido se encuentra en el templo de Karnak y mide 120 por 77 metros .

jueves, octubre 08, 2009

Científicos españoles obtienen un permiso para trabajar en una tumba egipcia inédita

Fuente: http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5hMQMTUAA6JjGkLGG78kZmYwmZQSA

Un grupo de científicos españoles del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto de Madrid ha conseguido, tras dos años de negociaciones, un permiso para trabajar en la mayor tumba inédita de la dinastía XVIII de la antigua ciudad de Tebas, que se encuentra localizada en Luxor.

El director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, Francisco Martín Valentín, ha explicado a EFE que "con esta concesión España se pone en primera línea de las misiones arqueológicas en Egipto porque es una tumba de una importancia extraordinaria".

El proyecto, que será realizado por un equipo de once investigadores españoles en cooperación con el Supreme Council of Antiquities de Egipto, está patrocinado por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y la Fundación Gaselec de Melilla.

Durante los últimos ocho años, el equipo dirigido por Francisco Martín y Teresa Bedman ha trabajado en el proyecto Sen-en-Mut en la restauración, protección y documentación de un hipogeo catalogado como tumba tebana y descubierto en 1927.

La satisfacción de las autoridades egipcias con los resultados del proyecto ha facilitado la concesión del permiso para la nueva excavación que explorará la tumba 28 de Amenhotep, visir del rey Amenhotep III, de la dinastía XVIII, en la zona de Asasif.

La tumba está totalmente cubierta de arena y se calcula que hasta llegar al nivel de roca existen unos cuatro o cinco metros en los que se esperan encontrar cascotes y restos antiguos de todos los periodos de la historia de Egipto en ese lugar.

"El nivel de hallazgos puede ser realmente importante", porque pueden encontrarse restos de la época cristiana, que estarán en la parte más cercana a la superficie, hasta la época de la dinastía XVIII, aproximadamente el año 1360 antes de Cristo, ha señalado este egiptólogo.

La tumba perteneció, según la documentación consultada por los expertos, al Visir Amen-Hotep, Huy, del que prácticamente no se sabe nada, y corresponde al reinado de Amen-Hotep III (Imperio Nuevo, hacia 1360-1353 antes de Cristo).

Este periodo, y más específicamente, el tiempo transcurrido entre los años 28 al 36 de dicho soberano "constituye uno de los momentos más turbulentos e interesantes del Imperio Nuevo egipcio", ha relatado a EFE este investigador.

Existe un gran vacío en el conocimiento y documentación de los acontecimientos históricos de ese momento, porque lo que no fue arrasado o quedó inacabado por la actuación de los partidarios del culto al nuevo dios Atón, fue posteriormente destruido en época de los reyes de la dinastía XIX, al restaurarse el sistema anterior.

La importancia arqueológica, artística e histórica de los hallazgos que se realicen deriva de que "hasta ahora sólo se conocen dos estatuas, un relieve y dos inscripciones sobre este visir, que se conservan en el Museo de El Cairo", ha señalado Martín.

El equipo, que está formado por tres egiptólogos, una arqueóloga, dos arquitectos, un geólogo, un ingeniero industrial, un topógrafo, un restaurador y un epigrafista, trabajará en una tumba inédita hasta ahora, que sólo fue visitada por un arquitecto que realizó unas fotografías para catalogarla en 1978.

"Es un privilegio para España participar en una excavación así porque este tipo de trabajos normalmente han sido objeto de grandes potencias de egiptología mundial como Reino Unido o Estados Unidos", ha apuntado Martín.

Los trabajos que se realizarán en sucesivas campañas de dos meses anuales a partir del próximo mes de noviembre pueden dar lugar a "una mina inagotable de descubrimientos de mucha importancia para Egipto y para la arqueología mundial", ha añadido.

Este investigador ha destacado que hasta ahora no se ha trabajado en la tumba "porque prácticamente no se ve, por el estado semiolvidado en el que se encuentra y porque está rodeada de tumbas importantes que han sido objeto de estudio muy profundo y en las que aún se está trabajando".

Para este equipo de investigación la concesión ha supuesto un reconocimiento de su labor como institución de respaldo y prestigio ante las autoridades egipcias y la posibilidad de participar en un proyecto del periodo de la dinastía XVIII, que corresponde a la especialidad de los egiptólogos participantes.

viernes, octubre 02, 2009

Un estudio refuta el resultado de la primera autopsia a una momia

Fuente: elperiodico.com


Revela que una dama de la alta sociedad egipcia murió hace 2.600 años de tuberculosis en vez de cáncer
El cadáver, descubierto en 1819 en la necrópolis de Tebas, ha sido sometido a tres investigaciones

Una dama de la alta sociedad del Egipto faraónico falleció hace 2.600 años a causa de tuberculosis, según revela la última autopsia de su momia realizada por la Universidad de Londres, publicada por la Royal Society. El estudio refuta la primera autopsia realizada al cadáver, la primera efectuada a una momia en 1825, que indicaba que la mujer falleció a causa de un cáncer.

El cadáver de esta mujer, descubierto en 1819 en la necrópolis de Tebas y embalsamado en un estado de conservación excepcional, fue disecado en 1825 por el médico de origen italiano Augustus Bozzi Granville.

Granville, cirujano y ginecólogo, realizó la primera autopsia a una momia y llegó a la conclusión de que esta mujer, madre de varios niños y con exceso de peso, había muerto a una edad comprendida entre los 50 y los 55 años. Al disecar el cuerpo, el doctor observó un tumor en un ovario de la mujer, por lo que dedujo que había fallecido de un cáncer.

Los jeroglíficos del ataúd de la mujer, la identificaban como la Irtyersenu o la dama de la casa.





Líquidos en los pulmones

En 1994, varios científicos realizaron una segunda autopsia sobre las partes que todavía se conservaban del cuerpo de Irtyersenu y llegaron a la conclusión de que el tumor del ovario no era cancerígeno y, en consecuencia, descartaron el cáncer como la causa de su muerte.

Pero las cavidades pulmonares de la momia dieron otra pista a los investigadores. Los restos hallados indicaban que las cavidades pulmonares podían haber acumulado líquidos.

Cromatografía

Un equipo de científicos de la universidad de Londres acaba de realizar un estudio en el que han tomado muestras de los huesos y los tejidos de la momia para efectuar una cromatografía, que ha revelado la presencia de la bacteria responsable de la tuberculosis, concretamente en los pulmones y los fémures del cuerpo.

La paleopatología (la ciencia de las enfermedades de la antiguedad) ya había constatado que la tuberculosis se extendió en el Egipto de los faraones. Por lo que todas las piezas del puzle encajan: la mujer falleció por tuberculosis hace 2.600 años.

jueves, septiembre 17, 2009

"Puede haber otro Tutankamón a la vuelta de la esquina"

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Puede/haber/Tutankamon/vuelta/esquina/elpepucul/20090916elpepucul_3/Tes


Cuando estamos cerca de que se cumplan los 77 años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, ¿qué balance puede hacerse de lo que significó realmente el hallazgo? Responde Jaromir Malek, egiptólogo juicioso y conservador de los archivos del Griffith Institute del Ashmolean Museum de Oxford (que es decir seriedad y rigor): "La egiptología ha cambiado completamente desde entonces, se ha convertido en una ciencia moderna. Sin embargo, por desgracia, aún quedan muchos objetos de la tumba que no han sido publicados o estudiados lo suficiente. Creo que es una prioridad ahora publicar el contenido entero de la tumba en su conjunto". ¿Fue tan relevante el hallazgo? Hay quien dice que se ha sobreestimado. Al cabo -el propio Carter se mostró decepcionado por ello- no se halló ninguna documentación conclusiva sobre los grandes enigmas de la época de Amarna. "No, no ha sido valorado en demasía", considera el egiptólogo, que dio ayer una conferencia con motivo de la exposición de copias de los tesoros de Tutankamón en las Atarazanas, prorrogada hasta el día 4 de octubre. "Pero la aportación principal no radica en la cantidad de objetos de oro, sino en la amplitud de la colección, 5.900 objetos que nos ayudan a estudiar otras cosas por comparación, y sobre todo en que se trata de un grupo muy bien conservado que permite apreciar con detalle cómo se trabajaban los materiales, la madera, las piedras, los metales.

En cuanto a la decepción de Carter... yo no lo diría tan rotundamente. Hay interesantísimas evidencias históricas en la tumba: una jarra de vino, por ejemplo, llevaba la indicación de embotellado en el año 10 del reinado de Tutankamón, un dato muy importante, que nos muestra cuánto duró, al menos, su época como faraón".

A contracorriente, Malek defiende la integridad de Carter y Carnarvon, y rebate las tesis de Thomas Hoving acerca de que escamotearon un buen número de objetos de la tumba, algo que hoy se da por seguro. "En mi opinión, no hay más de un par o tres de objetos que procedan indudablemente de la tumba y no estén en la colección. Carter fue suficientemente escrupuloso. Hoving tiende a identificar con la tumba cualquier objeto que lleve el nombre de Tutankamón, pero que porten el nombre no significa que procedan de allí".

De la única tumba hallada en el Valle de los Reyes tras la de Tut, KV63, "propiamente no una tumba sino un escondite de objetos relacionados con la momificación", recalca que lo más interesante es la cercanía a la tumba de Tutankamón (KV62). "Puede imaginarse que ambas se hicieron con el mismo fin, usarlas para reenterrar cuerpos sepultados en Amarna y transferidos al valle al clausurarse la capital del hereje Akenatón. Sabemos que durante el reinado de Tutankamón, que volvió a la ortodoxia, se desplazaron enterramientos de Amarna a la necrópolis tradicional. Finalmente, ambas tumbas, KV62 y KV 63, fueron reutilizadas para otro fin: en la primera se enterró precipitadamente a Tutankamón (está claro que la suya no es una tumba construida para un faraón) y en la segunda se dispuso ese depósito de objetos de momificación".

El jefe de la arqueología egipcia, Zahi Hawass, ha anunciado que busca ya otra tumba, la que será la KV64. "Es más que probable que haya otras tumbas en el valle, de la misma época de reenterramientos de Amarna, así que esa búsqueda tiene sentido. Puede haber otra tumba de Tutankamón al doblar la esquina. Todo es posible en egiptología".

De la carrera de hallazgos en la que se ha embarcado Hawass, Malek opina que la arqueología "siempre ha sido así". Pero matiza que aunque la sorpresa es un paradigma, personalmente no cree que la tumba de Cleopatra esté donde trata de localizarla.

domingo, agosto 16, 2009

Una mujer en el trono del faraón

Fuente: Público
Autor: GUILLAUME FOURMONT

El sacerdote, vestido con una piel de leopardo, bendice las ofrendas. Asiste a Hatshepsut, el faraón, quien dedica especias, oro, marfil, al Dios Amón, símbolo del poder creador.

Hatshepsut luce el nemes, corona de tela rematada con la cobra y la barba postiza, tributos del faraón. Un matiz delata, sin embargo, la identidad del rey del Antiguo Egipto. Detrás de su vestido blanco, se vislumbra las formas de su pecho: Hatshepsut no era un hombre, sino una mujer que gobernó durante dos décadas el país del Nilo.

La desaparición de su cuerpo alimentó todas las leyendas sobre su figura: una mujer ambiciosa y calculadora, que usurpó el poder. Al final de su reinado, hacia el año 1458 a. C., las referencias a su obra fueron borradas, aunque cuando Hatshepsut llegó al poder, 21 años antes, Egipto entró en una época de bonanza económica, una época pacífica y de construcciones. Era la edad de oro de la XVIII Dinastía.






Resulta difícil conocer la fecha de nacimiento de Hatshepsut. Los cartuchos recuerdan que era hija de Amón, aunque su padre era Tutmosis I, un general que subió al trono. Su infancia transcurrió entre las residencias reales de Tebas y de Karnak y, como hija mayor, cuidaba de sus hermanos. La muerte prematura de éstos fue decisiva en el destino de Hatshepsut. Cuando fallecieron Amenmose y Uadyemose, el faraón se quedó sin descendiente varón y Tutmosis I se acercó a su hija. La consideraba como la mejor vía de continuidad.

Una boda con su hermanastro

El reinado de Tutmosis I fue corto y, cuando murió, el poderoso Ineni, el arquitecto real, consiguió instalar en el trono a Tutmosis II. Para reforzar la estirpe real, Hatshepsut se casó con el nuevo faraón y hermanastro, aunque la "Esposa del Dios" pronto se convirtió en regente: Tutmosis II murió de un ataque cardíaco.

El niño que Tutmosis II tuvo con otra mujer era demasiado joven para gobernar. En 1479 a. C., Hatshepsut alejó del poder a Ineni y se hizo con las riendas del país: se autoproclamó faraón. Ella era Maatkaré, Rey del Alto y Bajo Egipto, Hija de la Luz Divina.


Se atribuyó todos los poderes y Tutmosis III se quedó en la sombra. En las ceremonias oficiales, siempre aparecía detrás de Hatshepsut, aunque lucía la cobra dorada en la cabeza y la barba postiza. La imagen de hombre y mujer se confundían, porque ella era faraón, el portavoz de los dioses. En los textos, no ocultó nunca su sexo, reivindicó ser hija de Amón; en las imágenes, ella aparecía vestida de mujer, aunque posaba como un rey.

Hatshepsut tenía el respaldo del clero y de Senenmut, preceptor y arquitecto, quien también fue el padre de su hija. Senenmut administraba los bienes de la faraón. Egipto era un país rico que ahorró el dinero de las campañas militares para edificar obeliscos y palacios, buscar riquezas. El incienso y la mirra llenaban sus barcos y enriquecieron el país. Venían de Punt, un país aún desconocido, que podría ser la actual Somalia.

La muerte prematura de su hija Neferura acabó con la esperanza de Hatshepsut de fundar una dinastía de mujeres. Cuando la faraón falleció en 1458 a. C., Tutmosis III ya tenía sed de poder. Nada más subir al trono, mandó borrar todas las referencias de su predecesora de los lugares públicos.

También se acusó a Tutmosis III de su asesinato, aunque la identificación de la momia de Hatshepsut, en 2007, reveló que fue víctima de un absceso dental.

lunes, julio 27, 2009

El despertar de las momias

Fuente : XLSEMANAL
http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=45498&id_edicion=4367
Autor : Fernando Goitia


Cómo hacer que un cuerpo dure 3.000 años? Nadie como los sacerdotes egipcios para garantizar a un faraón la inmortalidad entre los dioses. Gracias a la tecnología, cada día conocemos mejor sus secretos. Le presentamos el ritual de la muerte egipcia como nunca se había visto.



Hace apenas un mes, Lady Hor dejó de ser mujer para convertirse en hombre. Ocurrió ante los ojos atónitos de los egiptólogos que sometieron a esta momia de más de 2.000 años de antigüedad a una tomografía axial computerizada (TAC) en un hospital de Nueva York.

Desde que fuera descubierta en 1937, en Tebas, Lady Hor había sido considerada una fémina, ya que su sarcófago carecía de la característica barba ornamental que, según la egiptología, aparece en los `ataúdes macho´ de aquella civilización. «¡Es un chico! Escroto y pene bastante bien preservados. Órganos pélvicos propios de un hombre», revelaba un portavoz del Museo de Brooklyn, residencia de la momia desde los años 30. El hallazgo, creen los expertos, provocará, entre otras cosas, una revisión sobre los métodos usados para determinar el sexo de los embalsamados.

La identidad de Hor es apenas uno de los muchos aportes de la tecnología médica al estudio del Antiguo Egipto. En realidad, desde que en 1905 un grupo de arqueólogos llevara al faraón Tutmosis IV a una residencia de ancianos de El Cairo para radiografiar sus restos, estos milenarios cadáveres no han vuelto a descansar en paz. Sobre todo cuando, a partir de los años 80, la tomografía trimidensional, el TAC, permitió elevar de manera exponencial nuestro conocimiento sobre sus identidades, las causas de su muerte y las prácticas funerarias de la época.

El escáner revela ante los egiptólogos golpes, roturas de extremidades, la posición de las mismas, el estado de los tejidos y de la dentadura (básica para desvelar edad y hábitos alimenticios), las enfermedades padecidas, el sexo... Muchos detalles, invisibles al ojo humano, surgen ante la mirada inquisitiva del escáner. De Tutankamón, por ejemplo, se pudo averiguar que gozaba de buena salud, que no presentaba señales de desnutrición ni de enfermedades infecciosas en la infancia o que su dentadura estaba en excelentes condiciones.

El TAC de este joven (se cree que murió con 19 años) y misterioso faraón ha sido el más celebrado de los últimos años. Si el descubrimiento de su tumba, en 1922, se mantiene como el hallazgo arqueológico más importante del siglo XX, las revelaciones de su paso por la tomografía, en 2005, resolvieron algunos misterios pendientes. El escáner derribó más de tres décadas de elucubraciones sobre una posible muerte violenta debida a un golpe en el cráneo. La idea surgió en los 60, cuando la momia fue radiografiada y se detectó la presencia de un hueso suelto dentro de su cabeza. A la luz del TAC, resultó ser un huesecillo nasal que había acabado ahí durante la momificación, momento en el cual se extraía el cerebro del cadáver a través de la nariz. No apareció indicio alguno de asesinato; la causa posible de su muerte pudo ser algo tan peregrino a nuestros ojos como una infección mal curada en la rodilla izquierda causada por una caída.

La recreación tridimensional de Tutankamón se cuenta al detalle en Momias reales, la inmortalidad en el Antiguo Egipto (Ed. Libsa). Escrito por el prestigioso arqueólogo y médico francés Francis Janot, el libro reúne el cuerpo de conocimientos actuales sobre la cultura de la muerte y las prácticas funerarias de esta civilización que se desarrolló a lo largo de más de 3.000 años.

Ligados a su tierra, una estrecha franja de tierra, sometida a las inundaciones del Nilo y rodeada de un terrible desierto lleno de peligros, los egipcios proclamaban el horror de morir y dejar este mundo. Para afrontar esta amenaza permanente de la muerte, el pensamiento teológico elaboró una complicada respuesta mágica y religiosa que contemplaba la existencia de una segunda vida y garantizaba la inmortalidad. El último elemento de este entramado espiritual era la intervención física sobre el cadáver, ya que, para vencer a la muerte, era absolutamente necesario `curar´ el cuerpo de la corrupción. Esto es, convertirlo en momia.

El origen de estas creencias se pierde en la noche de los tiempos, fruto de la observación temerosa de la naturaleza. Al comprobar que el Sol se hundía cada tarde por Occidente, como tragado por el horizonte, los egipcios imaginaron un mundo subterráneo, teatro de las luchas incesantes del astro rey contra un enemigo, invisible para los mortales, cuya derrota total nunca estaba garantizada.

En el Imperio Antiguo (2700 a 2200 a. C), periodo en el cual se forjó y consolidó la estructura política, cultural y religiosa que dominaría el Valle del Nilo, los sacerdotes de Heliópolis, fundadores del sistema de mitos y creencias, eligieron el Sol como creador del mundo. Su nombre era Ra. Por asimilación, el destino del faraón, su hijo, era solar y en esos años sólo él podía ascender al cielo para sentarse junto al padre en una nueva existencia. Por nacimiento y jerarquía, el rey podía aspirar a la inmortalidad si superaba el juicio de los tribunales del Más Allá. Para garantizar el éxito de esa travesía, todos los esfuerzos del pueblo, y buena parte de los recursos nacionales, debían dirigirse a la construcción apropiada del complejo funerario del monarca, dominado por la pirámide, símbolo de esta ascensión al cielo. No es de extrañar, por lo tanto, el esplendor de las sepulturas egipcias, desde las majestuosas pirámides del Imperio Antiguo hasta las criptas del Imperio Nuevo en el tebano Valle de los Reyes, donde, a lo largo de 420 años, fueron enterrados 28 faraones.

El monumento funerario ideal constaba de dos partes principales: el lugar de enterramiento subterráneo, donde se depositaba el cuerpo momificado -a veces hasta 30 metros bajo tierra-, y el lugar de culto en la superficie, en el que se oficiaban los ritos y se realizaban las ofrendas. La finalidad de estas tumbas era servir como morada eterna donde el difunto pudiera disfrutar de su nueva vida. La escala social de este lado del mundo se repetía al cruzar la puerta del otro. Los reyes se convertían
en dioses; los nobles, en espíritus bienaventurados que accedían al Más Allá; y, en un proceso que se ha dado en llamar la «democratización de la vida eterna», los plebeyos fueron accediendo también a los atributos divinos.

Tal y como lo describe el arqueólogo Francis Janot, en la cámara funeraria, los Textos de las Pirámides fijaban el gran ritual del culto funerario real, desarrollado para permitir al faraón superar los múltiples y peligrosos obstáculos que amenazaban su ascensión. Sufriendo una metamorfosis, el rey se elevaba hacia la bóveda con el aspecto de una garza real, un halcón, un ánade silvestre o un escarabajo. Acogido por el divino Ra, llegaba a la región de los Campos de los Juncos y de los Campos de las Ofrendas, donde viviría una existencia semejante a la terrenal.

Para que el estado de la muerte no equivaliera a la desaparición total del ser, los egipcios imaginaban la existencia de tres principios vitales invisibles, instalados en lo más profundo del ser humano y que nunca se extinguían: el ba, el ka y el aj.

El ba era la posibilidad que se le daba al cuerpo de asumir distintas formas. En la escritura jeroglífica que decoraba las tumbas, aparecía en forma de un pájaro con cabeza humana que observaba el desarrollo de la vida, posado en un árbol. Los egiptólogos equiparaban el ba con nuestro concepto del alma, que infunde vida al cadáver. Daba al difunto plena libertad para salir de día y moverse sin impedimientos.

El ka era la energía vital del hombre y, en primer lugar, del faraón, que poseía más de un ka. Sólo Ra disponía de catorce. El ka permitía llevar una vida exactamente igual a la terrenal si se cumplía adecuadamente con los ritos del embalsamamiento. La tumba era la residencia del ka, al que había que presentar ofrendas alimenticias regularmente. El ka velaba por el faraón antes y después de la vida.

El aj expresaba la idea de la fuerza divina. Estaba representado en los jeroglíficos por un ibis. Este elemento invisible podía recorrer la distancia que separa el mundo del Más Allá del de los vivos para llegar a las estrellas.

Así, el cuerpo embalsamado seguiría viviendo en compañía de sus tres principios espirituales y del nombre del difunto. La envoltura física ya no podía volver a caminar sobre la tierra, pero debía conservar su integridad para que toda la personalidad pudiera actuar en el Más Allá. La tarea de los vivos era realizar adecuadamente el ritual funerario y procurar con cierta frecuencia asistencia y ofrendas al ka del difunto.

El embalsamamiento, arte que el dios Anubis enseñó a los hombres, era la respuesta práctica ante la inevitable corrupción del cadáver. De la victoria en esa lucha, pensaban los egipcios, dependía el orden cósmico. Sólo Anubis, dueño de los secretos del embalsamamiento y cuarto hijo de Ra, podía devolver la vida al difunto. A lo largo de las dinastías, explica Janot, se desarrollaron y mejoraron varios mecanismos para lograr la regeneración que, llevados a cabo exclusivamente por los sacerdotes-embalsamadores, garantizaban la inmortalidad.

En sus intervenciones a través de los sacerdotes, Anubis actuaba primero sobre la cabeza. Con un hierro curvo se extraía el cerebro por la nariz y se rellenaba el cráneo de alquitrán, semillas y aceite de cedro. A continuación, con una piedra cortante se practicaba una incisión en el costado y se sacaban los intestinos para purificarlos y lavarlos con vino de palma y sustancias aromáticas trituradas. Tras llenar el vientre de mirra pura, canela y otras especias, se cosía y se salaba al difunto, recubriéndolo de natrón, durante 70 días. Hecho esto, lavaban el cadáver, se cubría con ropajes, ungüentos y vendas de lino, y se introducía en el sarcófago y en la cámara funeraria. Anubis guiaba al difunto durante el peligroso camino que conducía a la beatitud, previo paso por la sala del juicio del alma. Al autorizar su tránsito, él mismo ejercía de severo y silencioso custodio, cuya presencia se documentaba en el Imperio Nuevo en el alféizar de las cámaras funerarias. En 1922, el hallazgo de estos símbolos intactos llevó al arqueólogo Howard Carter a comprender que se encontraba ante la entrada de una tumba real inviolada, la de Tutankamón.

En el tránsito seguro al Más Allá, tan importante como el embalsamado era el sarcófago. Considerado como «señor de vida», éste se concebía como una barrera contra la acción destructora de los elementos. El difunto, colocado en «su nueva casa», viviría rodeado de sus objetos familiares. De hecho, los textos del interior de los ataúdes, cuyo contenido mágico era básico en ese viaje que permitía la metamorfosis de un cadáver en un ser indestructible capaz de atravesar los siglos, incluían listas de objetos de la vida cotidiana. El muerto debía tener siempre a mano los utensilios y los escritos. Los jeroglíficos que adornaban el ataúd comenzaban a la altura de los ojos de la momia, con arreglo a un orden religioso, para que el faraón pudiera leer las fórmulas mágicas que lo salvarían de los peligros del mundo inferior.

Con los cambios del pensamiento religioso, en el segundo Imperio Medio, la caja rectangular inicial dejó paso a la antropomorfa. Las nuevas creencias exigían que la tapa del ataúd reprodujera el alma (ba), simbolizada por una cabeza humana con el cuerpo de un pájaro de colores. Así nació el sarcófago rishi, «cubierto de plumas», cuyo ejemplar más asombroso es el de la reina Amose-Nefertiti, de casi cuatro metros de longitud. La momia de aquella reina legendaria por su belleza aún figura entre las grandes cuentas pendientes de la egiptología. Además de ella, todavía quedan por encontrar los cuerpos de faraones como Ramsés VII, VIII, X o XI. Mientras tanto, momias repartidas por museos de medio mundo desfilan por el escáner aportando nuevas pistas al enigmático puzle del Antiguo Egipto.

sábado, julio 11, 2009

Científicos checos estudian momias con tomografía computarizada

Fuente: http://www.radio.cz/es/articulo/118059


¿Creen que es imposible unir la medicina con la egiptología? Pues, están equivocados. En el marco de un proyecto científico inaugurado hace poco en la República Checa, estas dos disciplinas se dan la mano para brindar nuevos conocimientos a historiadores y médicos.
Estudiar las momias del Antiguo Egipto sin afectar su integridad ha sido el sueño de todo historiador durante siglos. Ahora el sueño se vuelve realidad en la República Checa.
El Museo Náprstek, de Praga, y el Museo Municipal de Moravská Třebová han lanzado hace poco un proyecto que aprovecha las últimas tecnologías médicas en el estudio de los cuerpos momificados.


En la primera fase del proyecto, diez momias egipcias fueron sometidas a la tomografía computarizada, que permite estudiar los cuerpos sin dañarlos. Los médicos han sacado miles de imágenes que ahora se están analizando, explicó la médica Lubica Oktábcová.
“Cada momia fue dividida en segmentos, cada uno de 0,5 milímetros de grosor, y todos estos segmentos fueron fotografiados. Así que pueden imaginar cuántas imágenes sacamos. En total, hicimos unas 3.000 fotografías, que actualmente se están estudiando”, sostuvo Oktábcová.
El objetivo del estudio es descubrir detalles sobre la procedencia de las momias, así como el tipo de vida y las probables causas de muerte de las personas cuyos cadáveres fueron sometidos a las técnicas de conservación egipcias.
El proyecto es una continuación del trabajo realizado en los años 70 por el científico checo Evžen Strouhal, quien utilizaba en sus investigaciones la radiología.
Durante los últimos 40 años las tecnologías médicas han avanzado bastante. Así que los científicos de hoy disponen de muchos más detalles. Además del esqueleto, pueden estudiar restos de tejidos o, por ejemplo, los objetos escondidos entre las capas de la momia.
No sólo arqueólogos, sino también médicos, esperan con ansiedad los resultados del estudio. De ellos pueden deducir qué enfermedades sufrían los antiguos egipcios y qué tratamientos aplicaban para curarlas, afirma el médico Jiří Bučil.
“A partir de los restos de tejidos somos capaces de reconocer los males que sufría la persona y las posibles causas de su muerte. El estudio supone un viaje al pasado con salida práctica al presente”, destaca Bučil.



En caso de éxito, otras momias “checas” serán sometidas a pruebas médicas. El país tiene en sus colecciones una veintena de cuerpos momificados, en su mayoría depositados en Praga, según afirma el egiptólogo, Pavel Onderka.
“El Museo Náprstek cuenta con unas 8.000 piezas provenientes del Antiguo Egipto. Las momias forman parte de la colección. Tenemos diez cuerpos humanos completos, restos de cuerpos y también animales momificados”, señaló Onderka.
El público podrá conocer los resultados del proyecto en una exposición especial que dentro de poco será inaugurada en el Museo Náprstek, en Praga. Éste prepara, además, un libro educativo popular sobre la investigación realizada.

domingo, junio 14, 2009

El misterio del pasadizo del faraón

Autor : JACINTO ANTÓN

Fuente: El País

Si hay una aventura arqueológica similar a las de Indiana Jones, esa es la exploración del misterioso pasadizo subterráneo que parte de la tumba del faraón Seti I en el Valle de los Reyes (Luxor): es un túnel profundo, peligroso y claustrofóbico; se ignora aún qué hay al final, el que lo excava es un arqueólogo muy popular que luce sombrero y en un tramo muy en pendiente se han instalado ¡vagonetas! como las del Templo Maldito.

El director del consejo superior de antigüedades de Egipto, Zahi Hawass (quién si no), investiga actualmente el pasadizo de 3.300 años, obstinado en arrebatarle su secreto. Descubierto en 1817 por Belzoni cuando halló la tumba de Seti I (KV 17), la mayor y más espectacular del valle, de momento se han recorrido 155 metros de túnel (la tumba mide 94), parte de ellos en un abrupto ángulo de descenso que pone los pelos de punta.
Cuando Belzoni exploró el inmenso sepulcro de Seti I encontró al final del mismo, en la bella cámara funeraria abovedada, un pozo cuadrado o cripta que daba a un pasillo descendente -el pasadizo-, cavado en la roca (hoy una barrera de madera protege la entrada, pero puede verse el principio del túnel, tras una reja metálica). Belzoni avanzó con enormes dificultades en la galería subterránea (conocida en la actualidad como Galería Belzoni o Galería K), tratando de liberarla de los densos escombros que la cegaban. Cavó hasta los 90 metros, encontró montones de excrementos de murciélago y parte del techo desmoronado que bloqueaba el paso, y se dio por vencido considerando la exploración imposible. El pionero de la egiptología opinaba que el túnel servía para acceder a la tumba por otra entrada, desconocida.
John Gardner Wilkinson, en 1843, y el mismísimo Howard Carter, en 1903, trataron de esclarecer el enigma del túnel, sin éxito. En 1960 consiguió permiso oficial para excavarlo el jeque Alí Abd el Rassul, descendiente del más famoso clan de saqueadores de tumbas de Luxor. Empleó a 40 parientes (que es todo un número cuando vienes de familia de ladrones). Llegó a 136,21 metros, retirando piedras con grandes esfuerzos y apuntalando con vigas el inestable túnel, pero también tuvo que darse por vencido cuando sus trabajadores casi se asfixian. Su excavación parece haber dañado la estructura de la tumba y algunos creen que continuarla podría provocar su hundimiento. Kent Weeks, que excava en KV 5, la gran tumba de Ramsés II y sus hijos, investigó el pasadizo y dice que fue "la operación más peligrosa que nunca he acometido". Cuando le cayó por detrás un enorme bloque del techo que le cerró un rato la salida, Weeks decidió dejarlo estar. No obstante, concluyó que el túnel fue bien planeado y que forma parte integral de la tumba, cuya línea axial sigue.
Las teorías sobre el misterioso pasadizo son numerosas. Algunos estudiosos, como Weeks, creen que es un conducto que conduce directo hacia el agua de la capa freática para conectar simbólicamente la cámara funeraria de Seti I con el océano primigenio de Nun en las profundidades de la tierra; llevaría entonces a una cámara que se rellenaría del agua representando el mito de la creación y el renacimiento del faraón. Otros opinan que conduce a una cámara secreta, acaso el sitio donde se guarda el tesoro del faraón o su verdadero enterramiento, pues hasta el momento no se han encontrado objetos del ajuar funerario, a excepción del bellísimo sarcófago (y también el cuerpo del rey, descubierto en excelente estado -para ser una momia- en el escondite de Deir el Bahari en 1881). Viejas leyendas del valle sugieren que el túnel atraviesa las montañas y va salir junto al templo de Hatshepsut o mucho más allá, conectando con algún monumento al otro lado del río, quizá el templo de Karnak. Durante años se ha sostenido que quien cave el túnel se hará inmensamente rico.
En 2007, tras rondarle la idea mucho tiempo, entra en escena Hawass, al que, según dice, el propio jeque Alí le pasó el testigo de la exploración del túnel. El arqueólogo, con un equipo egipcio que incluye ingenieros, empezó por volver a limpiar el pasadizo construyendo mientras avanzaba una estructura de sujeción metálica para aguantar el techo y evitar los peligrosos y continuos desprendimientos. De momento ha afianzado y restaurado 90 metros e instalado un sistema de vagonetas en raíles para extraer los escombros. Durante los trabajos, descubrió que el jeque Alí y su grupo ¡habían errado el rumbo y abierto esforzadamente un nuevo túnel por encima del verdadero!
Hawass ha encontrado en el pasadizo, que ahora presenta un aspecto digno de una mina del Far West, objetos que cree pertenecen a Seti I: figuritas funerarias, cerámica e incluso algún fragmento que presenta el cartucho con el nombre del faraón. Es posible que esos objetos acabaran en el túnel tras alguna inundación en la tumba que los arrastró. Deportivamente, el arqueólogo -tan amante de los interruptus: nos tiene esperando desde hace años en el umbral del misterioso conducto de la Gran Pirámide y en ascuas en lo de la búsqueda de la tumba de Cleopatra- dice que hay que esperar a ver adónde lleva el túnel, pero deja abiertas todas las opciones. No sin dramatismo: en un fantasmagórico vídeo filmado en el interior del pasadizo (http://www.youtube.com/watch?v=h6ZStXSG9tw) habla de "las raíces de las cuevas de Osiris-Sokar" con un tono digno de The mummy returns que pone los pelos de punta. E incluso remite a un relieve en la pared de la tumba en el que figura lo que parece una representación del propio túnel que excava; ahí al final no hay tesoro ni cámara secreta algunos, sino una serie de amenazadoras serpientes gigantes, aguardando a los intrusos. ¡Qué miedo, Indy!

viernes, mayo 29, 2009

Una dominicana en busca de Cleopatra

La audacia de una joven dominicana fascinada con Cleopatra podría conducir al hallazgo arqueológico más importante del siglo XXI.

La arqueóloga Kathleen Martínez asegura que descubrió el lugar donde podría estar enterrada Cleopatra VII tras estudiar los detalles sobre la muerte de la última reina de la dinastía Ptolemaica.

Martínez dirige la misión del equipo de arqueólogos que ha encontrado suficiente evidencia para concluir que las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio podrían estar debajo del templo de Taposiris Magna, en las afueras de Alejandría, en Egipto.

Según la versión más extendida, Cleopatra se quitó la vida en el año 30 AC tras hacerse picar por una cobra egipcia (áspid), pero antes de morir designó el lugar en que sería enterrada junto a su amante, Marco Antonio, que ya se había suicidado tras ser derrotado por Octavio en su lucha por dominar el Imperio Romano.

Tras los pasos de Isis y Osiris

La científica dominicana creyó desde un primer momento que la reina seleccionó un templo en Alejandría dedicado a la diosa egipcia Isis.

"Llegué a esa conclusión porque comprendí que la picadura del áspid tenía un sentido religioso y que la muerte de ella estaba relacionada con un acto religioso que se inicia con la serpiente y concluye necesariamente con el entierro de ella en un templo", explicó Martínez a BBC Mundo.

La arqueóloga agregó que Cleopatra habría utilizado el templo para ser enterrada junto con su amante romano "para apoderarse de la leyenda de los dioses Isis y Osiris y convertirla en la de Marco Antonio y ella".

También llegó a la conclusión de que ese templo de Isis debía estar en la ciudad de Alejandría en Egipto, a donde se trasladó Martínez hace cinco años tras obtener el permiso del doctor Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio.


En la antigua ciudad egipcia, la estudiosa de Cleopatra encontró ruinas de tres templos donde se adoraba a Isis en los tiempos antiguos.

"Llegué a este lugar (el templo de Taposiris Magna en las afueras de Alejandría) y entendí que estaba en el sitio que ella pudo haber escogido para enterrar a Marco Antonio", agregó Martínez.

Túneles y pasadizos

El Taposiris Magna era el templo más sagrado en su tiempo y fue construido por la dinastía griega de los Ptolemeos, que gobernó Egipto tras la muerte de Alejandro Magno.

Está localizado en el límite de la ciudad, "lo suficientemente lejos como para que los romanos que estaban en ese momento ya tomando control de Alejandría no pudiesen saber lo que estaba ocurriendo en sus adentros", indicó la arqueóloga.

Martínez estaba convencida de que, si su teoría era correcta, "en este templo que íbamos a excavar necesariamente teníamos que encontrar túneles y pasadizos y cámaras en el subsuelo".

Sin embargo, el doctor Hawass insistía en que su teoría era incorrecta ya que, según le dijo en aquel momento el funcionario, los pasadizos y túneles en los templos egipcios están construidos por fuera.

No obstante, la arqueóloga dominicana logró en 2005 que el Comité Permanente de 100 profesores universitarios de Egipto le diera dos meses para demostrar que sí habían túneles y pasadizos dentro del Taposiris Magna.

"Y casi a los dos meses de excavación, lo que es nada en términos arqueológicos, tuvimos la suerte de que encontramos la primera cámara subterránea", dijo Martínez a BBC Mundo.

De ahí en adelante su proyecto obtuvo el apoyo del gobierno ya que el descubrimiento revela que el lugar "es el primer templo egipcio que tiene ese tipo de estructura".

Importantes hallazgos

Martínez agregó que "en la actualidad tenemos más de 10 cámaras subterráneas, tenemos pasadizos a 35 metros de profundidad y un complejo completo de túneles que se entrelazan unos con otros y hacen el lugar sumamente interesante".

La expedición de Martínez ha hallado monedas con el rostro de Cleopatra.

"Ya por los hallazgos logrados hemos podido cambiar preconceptos sobre la arquitectura de los templos egipcios lo que permite a los arqueólogos buscar y explorar en los templos ya conocidos", dijo con orgullo la científica dominicana.

Tras cerca de cuatro años de excavaciones, los descubrimientos de la expedición han ido en aumento, como la placa de fundación del templo -en 300 AC-, monedas con el rostro de reyes Ptolemeos como el de Cleopatra y de hasta Alejandro Magno, cuya tumba en Alejandría aún no se ha descubierto.

Pero el más importante de todos ha sido el hallazgo de un cementerio que para los arqueólogos "indica la presencia de una tumba real", afirmó Martínez.

La emoción que siente la dominicana por los resultados que ha logrado con su trabajo la delatan cuando habla sobre la satisfacción que sintió el día en que inició las excavaciones.

Pero confiesa que cuando encontraron la primera moneda "me sentí completamente conmovida y sobre todo porque el rostro que salía de esa moneda que tenía 2.000 años ahí bajo las arenas era el rostro de Cleopatra".

lunes, mayo 25, 2009

La pantera rosa en misión peligrosa: Momificación

Pionera en un mundo de hombres


La profesora de Historia Antigua de la UMA Clelia Martínez Maza rescata en un libro a la filósofa y astronóma Hipatia, protagonista de la última película de Amenábar

Egipto aún era una provincia romana y, pese a que los dioses paganos eran todavía la religión oficial, había también numerosos judíos. Mientras, los cristianos, aunque perseguidos, eran cada vez más numerosos. En ese convulso mundo, tras un enfrentamiento entre paganos y cristianos, éstos, con el permiso del emperador de Roma, se harán con las riendas de la ciudad y destruirán los numerosos tesoros de la biblioteca. Hipatia, con la ayuda de sus discípulos, entre ellos Orestes y su esclavo Davus -que se disputan su amor- tratará de preservar el conocimiento acumulado durante siglos a la vez que se interroga sobre las órbitas celestes.
Básicamente sucedió así. Salvando algunas distancias. Al fin y al cabo, es una película. La última de Alejandro Amenábar, 'Ágora'. En ella, el cineasta rescata a Hipatia, filósofa, astrónoma y matemática de la Alejandría del siglo V que murió asesinada por una muchedumbre de cristianos dirigida por el ambicioso obispo Cirilo.
Aprovechando el estreno del filme -será en septiembre, aunque el pasado domingo fue recibida en Cannes con una gran ovación-, La Esfera de los Libros ha querido indagar un poco más en la figura de aquella mujer pionera en el primer libro que reconstruye su historia, 'Hipatia', con la firma de Clelia Martínez Maza, profesora titular de Historia Antigua de la Universidad de Málaga (UMA). «Aunque no es muy conocida para el gran público, fue una figura excepcional», dice la especialista, que intenta aportar una completa visión tanto de Hipatia como de su época.


Algunas diferencias
Ahí difiere un poco de la superproducción de Amenábar: «Por lo que he visto, creo que la reconstrucción escenográfica y la recreación del ambiente son estupendas, pero, como ficción, no recoge la realidad histórica tal como ocurrió, tampoco tiene que hacerlo. Lo importante es que pone en valor la figura de Hipatia». Por ejemplo, recuerda Martínez Maza en su libro que la filósofa no tenía interés por las relaciones afectivas y se mantuvo casta y virgen hasta su fin. «Tenía enamorado a un alumno, pero ella intentó frenar sus impulsos mostrándole una compresa con sangre menstrual para enseñarle que lo carnal no es bello», observa la profesora sobre «la primera mujer y única de la historia grecorromana que ejerció la filosofía».
Maestra de una selecta escuela de aristócratas y dedicada a la investigación -«un campo hasta entonces vetado a las mujeres», según Martínez Maza-, Hipatia no era bien vista, a pesar de ser neutral. «Creían que, como mujer, ocupaba una posición que no le correspondía y que usaba la magia negra y la brujería», advierte.
Una amenaza
Según sus datos, la filósofa tenía una buena relación con los judíos y los cristianos. Pagana de formación religiosa, se consideraba una buena negociadora, «por eso el obispo Cirilo la veía como una amenaza». Porque, como destaca Martínez Maza, la Iglesia quería el monopolio en aquella época. De hecho, no sólo reinaba en Alejandría el conflicto religioso, sino también la rivalidad política y socioeconómica. Y el obispo quería consolidarse como líder.
Así lo descubre la autora en 'Hipatia', donde recrea la vida de la ciudad del Faro y la Biblioteca, y aquella tensa atmósfera en la que se movían los centros de poder y las pasiones de todos los personajes relacionados con el crimen que provocó el fin de la Antigüedad. Y con él, el del mundo clásico, la libertad de conciencia y la búsqueda de la belleza y la armonía que promulgaba Hipatia. No hay que olvidar, como subraya Martínez Maza, que la filósofa veía en la sabiduría una fuente de perfección. Tal es su aportación e influencia que desde la Ilustración ha sido rescatada como símbolo de la razón.
«Es difícil hablar de ella porque los datos sobre su vida son escasos y los que hay sólo se refieren a su muerte», constata la profesora, especializada en el estudio de los cultos mistéricos y su relación con el cristianismo, y en la cristianización de la religiosidad pagana entre los siglos IV y VI. Así, Martínez Maza no sólo traza la vida de Hipatia, sino también su contexto y cómo Alejandría recobra la calma tras el asesinato de esta pionera, calificada por muchos como una 'mártir de la ciencia'.